Se incrementa el número de casos de VIH/Sida en mujeres

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COMUNICADO DE PRENSA NO. 88 - 1 DE DICIEMBRE DE 2012

Salud reproductiva2 28-11-12

México registra una prevalencia de VIH en población de 15 a 24 años relativamente baja (0.24 por ciento), especialmente si se le compara con las magnitudes registradas en los países vecinos que oscilan entre 0.6 por ciento (Estados Unidos) y 2.5 por ciento (Belice).

Desde que se reportó el primer caso en 1983 se ha observado una epidemia concentrada en los hombres que tienen sexo con hombres; sin embargo, recientes investigaciones señalan que la infección ha comenzado a crecer en otros grupos de la población (mujeres heterosexuales unidas o casadas, mujeres usuarias de drogas inyectables, esposas de migrantes, habitantes de zonas rurales), lo cual demuestra la importancia de volver la mirada e incrementar la atención a todos los sectores vulnerables.

Los casos acumulados de Sida se utilizan para reflejar en números absolutos y relativos la historia de la expansión infecciosa. Considerando el número total de casos reportados, México ocupa el tercer lugar en el continente americano, después de Estados Unidos y Brasil.

Desde 1983 hasta septiembre de 2012, en el Registro Nacional de Casos de Sida se han contabilizado en forma acumulada 159 mil 451 casos, de los cuales 82 por ciento son hombres y 18 por ciento son mujeres.

Las personas de 30 a 34 años, 25 a 29 años y 35 a 39 años ocupan los mayores porcentajes de SIDA notificados en el Registro Nacional con 19.6 por ciento, 18  por ciento y 16 por ciento, respectivamente, aunque es de considerar que el grupo de personas de 20 a 24 años ocupan el diez por ciento.

La evolución de los casos de Sida registra un crecimiento de la epidemia en la población femenina, por la vía de transmisión heterosexual. En México, el primer caso de Sida en una mujer se debió a contagio post-transfusional y se diagnosticó en 1985. En los últimos 25 años se han notificado 20,450 casos en mujeres de 15 años y más. El promedio de los casos acumulados en los años noventa muestra que se había contagiado una mujer por cada 6 hombres, pero para 2012 la relación hombre/mujer en los casos acumulados ha descendido a 4.6 hombres por mujer.

La epidemia del Sida en mujeres adultas (de 15 y más años de edad) también es dominada por la transmisión sexual, en donde la transmisión de tipo heterosexual significa casi el 98 por ciento del total de casos registrados en el 2011. Los casos de Sida perinatales y en usuarias de drogas inyectadas ocupan el porcentaje restante.

Las principales vulnerabilidades que afectan a las mujeres son biológicas, epidemiológicas, socioeconómicas y culturales. Respecto a la vulnerabilidad biológica, se ha comprobado que en las relaciones heterosexuales la mujer tiene de 2 a 4 veces más probabilidad de infectarse por el VIH que el hombre, entre muchos otros detalles porque la concentración de VIH es generalmente más alta en el semen del hombre que en las secreciones sexuales de la mujer.

Con respecto a la transmisión vertical, se ha observado un lento crecimiento que alcanzó su nivel máximo en 2002, con 161 casos. En 2007 se registraron 133 casos adicionales, siendo el total acumulado de casos perinatales desde 1983 de mil 710. Hasta 2011, el porcentaje de embarazadas seropositivas que reciben medicamentos antirretrovirales para reducir el riesgo de la transmisión materno-infantil se calcula en 43.2 por ciento. Esta cifra refleja que aún queda mucho por hacer en términos de prevención perinatal, empezando por el diagnóstico temprano de las embarazadas con VIH.

Existen factores sociales, económicos y culturales que ocasionan que las mujeres con VIH experimenten condiciones de desigualdad, asociados a bajos niveles educativos, falta de empleos dignos, de información o atención adecuada en salud, escasa capacidad para negociar sus derechos, tanto en la vida doméstica como en las áreas públicas, así como para solicitar apoyos financieros.

Para articular una respuesta ampliada a la epidemia es fundamental abordar los factores relacionados con el género que aumentan la vulnerabilidad de los hombres y las mujeres. Esto exige la ampliación de las estrategias de actuales y el desarrollo de nuevas tecnologías que aumenten la capacidad de las mujeres para protegerse a sí mismas. La prevención integral sigue siendo la primera línea de defensa y debe ir de la mano con los con servicios de atención y apoyo para las personas que viven con el VIH.

Última actualización en Sábado, 01 Diciembre 2012 08:01 Escrito por Alejandro Rivero

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