Comunidades sustentables y economía verde: cuestión de género. Rumbo a Río+20

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COMUNICADO DE PRENSA NO. 29 - 5 DE JUNIO DE 2012

05-06-12 Medio_ambiente

 

A unas semanas de que inicie la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible (Río +20) que se llevará a cabo en Brasil, del 20 al 22 de junio, el debate internacional gira en torno a la adopción de una economía verde y la reducción de la pobreza como una propuesta de desarrollo humano sustentable.

De acuerdo con el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente de la ONU, esta conferencia de alto nivel reúne a jefas y jefes de Estado con el objetivo de asegurar el compromiso de una voluntad política renovada para el desarrollo sostenible, evaluar el progreso hasta la fecha y las lagunas existentes en la aplicación de los resultados de las grandes cumbres sobre desarrollo sostenible y hacer frente a desafíos nuevos y emergentes.

Según datos del Censo de Población y Vivienda 2010, el 24.5 por ciento de los hogares mexicanos están jefaturados por una mujer. Además, el aporte económico que representa el ingreso de las mujeres no es despreciable: en 2008, 70.5 por ciento de los hogares cuenta con un aporte de ingresos femeninos.

En 2010, el 18.8 por ciento de las mujeres y 18.7 por ciento de los hombres vivía en hogares en condiciones de pobreza alimentaria. Los hogares con jefatura masculina en condiciones de pobreza alimentaria representaban el 15.7 por ciento del total de hogares y los de jefatura femenina el 11.7 por ciento. Por su parte, en pobreza de capacidades se encontraba el 22.5 por ciento de los hogares con jefatura masculina y 17.3 por ciento de los jefaturados por mujeres. En cuanto a pobreza patrimonial, los datos son 45.4 y 38.0 por ciento de los hogares con jefatura masculina y femenina respectivamente.

En pobreza multidimensional viven 51.9 millones de personas, que equivalen a 46.2 por ciento del total de la población, 46.1 por ciento y 46.3 por ciento para hombres y mujeres, respectivamente.

Bajo este tenor, el INMUJERES se suma a la conmemoración del Día Mundial del Medio Ambiente, misma que inicia en 1972 y que ha crecido año con año en su importancia, de tal manera que se convirtió en un llamado para concientizar a todas las naciones del mundo y a todos los sectores de la población a fin de emprender acciones en pro del cuidado del medio ambiente y sus recursos naturales que vayan desde lo local y puedan tener un impacto estatal, regional, nacional y mundial con una perspectiva de género.

La importancia del enfoque de género en los temas de sustentabilidad y medio ambiente estriba en ubicar las relaciones de mujeres y hombres con la naturaleza como una construcción social, es decir, determinadas por la cultura y derivadas de su rol en la sociedad. Las actividades y prácticas de estos/as en el manejo de los recursos naturales define que sus experiencias y conocimientos sobre las especies de flora y fauna, así como sus usos sean distintos en contextos específicos.

Desde el enfoque de la división sexual del trabajo se asigna a las mujeres el rol de cuidadoras del medio ambiente, pues existe el supuesto cultural de que éstas poseen una cierta afinidad con la naturaleza y por ello las actividades relacionadas con el uso, conservación y rescate de los recursos naturales, en muchas ocasiones, no son consideradas como actividades productivas que les reditúen un salario o un reconocimiento social y son más bien relegadas a la esfera del altruismo. En 2010, 77 de cada 100 hombres y 42 de cada 100 mujeres participan en actividades económicas.

El supuesto anterior se traduce en un reparto inequitativo de los beneficios que de la naturaleza se obtienen y marca una brecha entre las personas que tienen acceso, uso y control de los recursos naturales y las que no lo tienen, pues situaciones como la falta de títulos de propiedad de la tierra limitan el acceso a microcréditos o a proyectos productivos que se relacionen con el pago por servicios ambientales.

En este sentido, es necesario continuar incidiendo en las negociaciones internacionales, como en el caso de RIO +20, para seguir emprendiendo acciones que visibilicen y garanticen la igual participación de mujeres y hombres en contextos específicos, a fin de aprovechar las diferentes habilidades que por cuestiones de género se han adquirido a través del tiempo y continuar fortaleciendo sus capacidades en materia de transferencias de ecotecnologías que coadyuven en el aprovechamiento de los recursos naturales, sin que esto suponga un impacto negativo en la sustentabilidad de las generaciones futuras.

Los gobiernos deben ejecutar lo antes posible los compromisos con la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres, sobre todo en las áreas para el desarrollo sostenible como la participación en la toma de decisiones, el acceso y derecho a los recursos naturales, los derechos en materia de herencia y propiedad de la tierra, los derechos a la educación, la igualdad de acceso a las oportunidades de empleo y remuneración en los sectores formales e informales con servicios económicos y sociales adecuados, incluyendo la protección social y sin la violencia basada en género.

 

Última actualización en Lunes, 02 Julio 2012 11:52 Escrito por Super Administrator

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