Son muchos los mitos construidos alrededor de la trata de personas, los mismos no sólo fortalecen las actividades de explotación, sino que contribuyen a la impunidad de las y los tratantes y explotadores/as y a la invisibilización de las víctimas.
A continuación enumeramos los mitos más frecuentes sobre el tema1 :
REALIDAD: La trata de niñas, niños y adolescentes para la explotación sexual y la explotación sexual comercial infantil, en cualquiera de sus formas y modalidades es una violación a los derechos humanos de niñas, niños y adolescentes, no es un trabajo. Las personas menores de edad son víctimas de personas adultas que no respetan sus derechos y los utilizan en su beneficio.
REALIDAD: Las niñas, niños y adolescentes en situación de explotación sexual han sido atrapados en el comercio sexual por explotadores/as. No están ahí porque quieren o porque les gusta, son víctimas de una moderna forma de esclavitud. Viven bajo amenazas y sufren todo tipo de abusos. Las personas menores de edad no pueden consentir a ser explotadas, ni a renunciar sus derechos.
REALIDAD: Las niñas, niños y adolescentes son más vulnerables al contagio de infecciones de transmisión sexual y VIH/SIDA por la explotación a la que son sometidas y debido también a su nivel de desarrollo físico que las hace más propensas a adquirir este tipo de infecciones.
REALIDAD: Utilizar a un niño, niña o adolescente con fines de explotación sexual es un acto delictivo y nunca un favor.
REALIDAD: Si bien es cierto que muchas de las víctimas de explotación son retenidas porque no pueden salir del lugar en donde están cautivas, existen diversas razones que impiden que dejen a sus victimarios/as:
REALIDAD: De acuerdo a la información registrada sobre las víctimas de trata identificadas, cerca del 80% de ellas son mujeres y niñas. Por lo que, si bien representan la mayoría de los casos, no debemos olvidar que los niños, adolescentes y hombres también pueden ser víctimas de la explotación sexual, laboral o la extracción de órganos.
REALIDAD: La Organización Internacional del Trabajo (OIT, 2005) estimó que al menos 12,3 millones de personas en el mundo estaban en alguna forma de trabajo forzoso o servidumbre. De estas, 8,1 millones de personas eran explotadas por agentes privados, fuera de la industria del sexo.
REALIDAD: El suponer que sólo los hombres están involucrados en la trata de personas, hace que las probables víctimas sean más vulnerables. Es precisamente esta creencia, la que permite que muchas mujeres tratantes se acerquen a sus víctimas con mayor facilidad y generen un mayor grado de confianza en ellas.
REALIDAD: TODAS las personas podemos ser víctimas de la trata de personas. Los/las tratantes se valen de alguna situación de vulnerabilidad que podamos tener para reclutar, captar, engañar, etc. a sus víctimas. Por ejemplo, un “ofrecimiento de trabajo” con mejores condiciones al actual, una “oportunidad” de estudiar en el extranjero, un/a nuevo/a “novio/a” que nos invita a viajar. Recuerda que los/las tratantes utilizan algún sueño que podamos tener: y todas las personas tenemos sueños que queremos alcanzar.
REALIDAD: En muchas ocasiones, las/los tratantes son personas que conocemos y a quienes hemos otorgado nuestra confianza. Una estrategia de captación y reclutamiento es crear algún vínculo con la posible víctima (enamoramiento, oferta laboral, matrimonio) para que el proceso de la trata de personas sea más sencillo.
1 La información abordada en los primeros 4 mitos fue obtenida del Módulo de Formación de la Campaña “No hay Excusas” de UNICEF- España.
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