Situación en México

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Género, Medio Ambiente y Sustentabilidad

Situación en México[1]

La situación geográfica de México, su variedad de climas, topografía e historia geológica han producido una de las riquezas biológicas más importantes del planeta. “Alrededor del 10 por ciento de la biodiversidad terrestre habita el territorio, lo que nos convierte en uno de los cinco países más ricos en especies de plantas y anfibios, el primero en reptiles y el segundo en mamíferos. En diversidad de ecosistemas, México ocupa junto con Brasil, el primer lugar en América Latina. México es, además, uno de los centros de domesticación de plantas más importantes en el mundo, con 118 especies, muchas de ellas con un valor alimenticio trascendental como el maíz y el fríjol.”

La importancia de la variedad de especies y ecosistemas radica en la gran cantidad de bienes y servicios ambientales como son: los alimentos, madera para muebles, papel, leña, fibras naturales, los principios activos de los productos farmacéuticos y naturistas, las resinas, entre otros. A esto se agregan los servicios que mantienen la vida: la purificación del agua y el aire, la descomposición y detoxificación de los residuos, la regulación del clima, la fertilidad del suelo y el mantenimiento de la biodiversidad, entre otros.

Las repercusiones ambientales de los estilos de producción y consumo de las actuales sociedades humanas han dado lugar a un sinnúmero de investigaciones, programas e intervenciones en el ámbito rural y en las áreas de alto valor biológico. Se presta menor atención a las zonas urbanas, a pesar de que son éstas las mayores consumidoras de recursos, pensemos sólo en la demanda de agua y energía de las grandes ciudades del país.

Esta tendencia también se refleja en la articulación de género y medio ambiente, en donde son escasos los asuntos urbanos abordados por los actores involucrados en estas temáticas. Por ello, es urgente el rescate de los procesos locales que han sentado las bases para la creación de un modelo alternativo de producción y de consumo acorde con la sustentabilidad y la equidad social y de género.

Los hogares, rurales y urbanos, se han convertido en unidades de producción de bienes y servicios, manejadas principalmente por las mujeres, a las que es imprescindible poner atención. Las posibilidades de empoderamiento de las mujeres y de evolución para constituirse en sujetos sociales, difícilmente pueden ser realizables en tanto no se modifique la visión sobre su papel en la sociedad y persista su limitado acceso al poder, a los recursos y, en general, a los medios de producción.

La pérdida de la biodiversidad es uno de los problemas ambientales más serios para México. Las causas esenciales se encuentran arraigadas en nuestra forma de vida, principalmente en el crecimiento desmedido de la población humana, el cambio de uso de suelo, el crecimiento de la infraestructura carretera, incendios forestales, especies invasoras, cambio climático global, extensión de los ecosistemas terrestres, especies terrestres mexicanas en riesgo.

Las mujeres participan como un factor clave en los procesos que son reconocidos como agentes intermediarios de la relación entre desarrollo sustentable y medio ambiente tales como el crecimiento de la población, la migración, la organización familiar del trabajo, los patrones de producción y de consumo y la desigual distribución del poder económico, político y tecnológico. Desde esta corriente su participación no sólo está caracterizada por su lugar de "víctimas" de los cambios ambientales dada la vulnerabilidad diferencial de varones y mujeres a los impactos negativos de estos cambios, sino también como conocedoras, usuarias y consumidoras de los recursos naturales, así como sujetos de experiencia y creatividad en el trabajo comunitario, y por lo tanto en su carácter de propositoras de mecanismos que conduzcan a la sustentabilidad[2].

Por lo tanto, se propone que el factor de género no sólo debe tenerse en cuenta al planificar el manejo de los recursos ambientales a nivel local, sino también en relación con las tendencias globales y cómo éstas inciden en la situación social de las mujeres y de los varones. Asimismo, el análisis de género contribuye a la interpretación de los cambios que van surgiendo en las relaciones género-medio ambiente, de acuerdo a los procesos económicos y políticos que se van gestando y a las negociaciones y consensos que se establecen[3].

Fuentes:

[1] Mujer y Medio Ambiente A.C. Género y Sustentabilidad: Reporte de la Situación Actual, Inmujeres, México, 2008.

[2] Nieves Rico, María. “Género, Medio Ambiente y Sustentabilidad del Desarrollo”. Serie Mujer y Desarrollo No. 25. CEPAL. Octubre 1998. Santiago de Chile.

[3] Ídem.

Última actualización en Jueves, 27 Octubre 2011 18:24

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