Discriminación y violencia, principales barreras para las mujeres en el trabajo

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COMUNICADO DE PRENSA NO. 25 - 30 DE ABRIL DE 2012

Da del trabajo 30-04-12

 

Las principales barreras que las mujeres encuentran en la esfera del trabajo son la discriminación y la violencia por condición de género, las cuales se manifiestan en segregación ocupacional, doble jornada, discriminación salarial y hostigamiento sexual.

La segregación ocupacional limita a mujeres y a hombres a determinado tipo de empleos y actividades dentro del mercado laboral, establecidos en función del sexo de las personas y no de sus capacidades. Se manifiesta en dos sentidos: horizontal y vertical.

El primero se refiere a los trabajos ideológicamente asociados a “ser mujer” y “ser hombre”, lo que tiene fundamento en la división sexual del trabajo y los roles de género. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del 2010, 99.20 por ciento de quienes se desempeñan como conductores o transportistas son hombres, mientras que de las personas que se desempeñan en servicios domésticos, el 90.42 por ciento son mujeres.

La segregación vertical se refiere a la escasa promoción de las mujeres, es decir, es una barrera significativa para que las mujeres accedan a puestos directivos.

La doble jornada para las mujeres implica que su inserción al ámbito laboral no ha tenido un correlato inmediato en mayor participación de los hombres en las tareas del hogar. Según la Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo 2009, ellas dedican al trabajo doméstico, en promedio a la semana, 42 horas 18 minutos, mientras que ellos dedican 15 horas 18 minutos a este tipo de trabajo. Esta mayor carga de trabajo para las mujeres tiene impacto en sus oportunidades de acceso al trabajo remunerado.

La discriminación salarial se refiere a que las mujeres reciben una menor remuneración dentro de un mismo puesto de trabajo, aun cuando laboren igual número de horas y tengan la misma escolaridad. En promedio, se requeriría un aumento de 8.2 por ciento en el salario de las mujeres para alcanzar la igualdad con los hombres, según datos del INEGI. Esta situación es grave tanto para su autonomía como para el bienestar de las familias. En nuestro país, la mitad de los hogares recibe ingresos de una mujer y uno de cada cuatro hogares tiene a una mujer como jefa.

Una forma de violencia laboral es el hostigamiento y acoso sexual, que de acuerdo con el artículo 13 de la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia consiste en el ejercicio del poder, en una relación de subordinación real de la víctima frente al agresor, por ejemplo de jefe/a a empleado/a. Se expresa en conductas verbales, físicas o ambas, relacionadas con la sexualidad de connotación lasciva. Se denomina acoso cuando no existe subordinación, por ejemplo cuando se presenta entre compañeros/as de trabajo.

El hostigamiento y acoso sexual se presentan en mayor medida contra las mujeres, sin embargo también puede presentarse contra los hombres; es un grave problema en el ámbito laboral y falta un largo camino por recorrer para erradicarlo. En este sentido, las mayores dificultades son que no se denuncia y que hace falta mejorar las medidas para atenderlo y sancionarlo, de modo que es una forma de violencia que se mantiene en la impunidad.

Todo lo anterior demuestra que las mujeres enfrentan numerosas barreras que impiden su acceso y permanencia en la esfera del empleo en condiciones equitativas con los hombres, a pesar de que existe un amplio marco jurídico que protege la igualdad entre mujeres y hombres en este ámbito. En el ámbito nacional destacan la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, la Ley Federal del Trabajo, la Ley General para la Igualdad entre Mujeres y Hombres y la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia.

En el ámbito internacional se cuenta con diversos tratados internacionales como son el Convenio 100 sobre Igualdad de Remuneración y el Convenio 111 sobre la discriminación (empleo y ocupación), ambos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT); así como la Convención para la Eliminación de todas las formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW) y el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales. México ha firmado y ratificado los tratados anteriores.

Para que las mujeres superen las barreras que enfrentan en el ámbito laboral a la luz del derecho a la igualdad y no discriminación, así como a sus derechos laborales reconocidos en el marco jurídico aplicable para nuestro país, resulta indispensable incrementar las oportunidades para ellas a través de medidas como la creación de guarderías, horarios extendidos en las escuelas, flexibilidad en los horarios, impulso para la conciliación entre la vida personal, familiar y laboral, así como promover la inserción de las mujeres en puestos directivos.

Última actualización en Viernes, 08 Junio 2012 16:31 Escrito por Alejandro Rivero

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